lunes, noviembre 17, 2014

ATAVISMO: DESINTEGRACIÓN



ATAVISMO: DESINTEGRACIÓN (2014, NOT ON LABEL RECORDS)


  1. Blazava
  2. Kraken
  3. Oceánica
  4. Meeh
Poti: guitarra, voz, mellotrón, Farfisa, Theremin
Pow: batería, voz, mellotrón, Farfisa
Mat: bajo
Músicos colaboradores:
Curro Snortil: mellotrón en 4

10/10 

No voy a entrar, porque no quiero, a elucubrar sobre los géneros musicales ni sobre las tendencias de este más que increíble artefacto sonoro publicado por una debutante formación de Algeciras, Cádiz, de nombre Atavismo, denominación que por sí sola ya alude a la herencia de proyectos anteriores, léase Viaje a 800 o los recientemente disueltos Mind! Y tampoco voy a entrar en disquisiciones dogmáticas de si estamos ante un trabajo experimental, un ejercicio hard psychde herencia setentera o si esto es una recurrencia de unos músicos experimentados en un afán de ir más allá y evolucionar.
Todo eso sería perdernos, perderme, en una jungla de términos farragosos que no describirían, no podrían hacerlo nunca, una música que emana del corazón, del sentimiento que atávicamente alimenta el espíritu de un músico y de la honradez con la que un grupo muestra, regala, una música infinita, atemporal y de una, auguro desde este mismo momento, trayectoria esencial y fructífera.
Maravillas sonoras impregnadas de grooves floydianos de principios de los setenta y querencias por desarrollos extensos que, por fin, transmiten esencias musicales pensadas e ideadas hasta el límite, son el planteamiento de este inteligente trío conformado por un inspiradísimo Poti, tanto en las voces como en su eterna guitarra, esculpiendo melodías imperdurables, llenas de una sensibilidad especial que no necesita de virtuosismos para exponer auténticos himnos melancólicos y fieros a la vez, con emocionantes ejecuciones de inenarrable belleza; Sandri Pow, un verdadero corazón percusivo, que no es sino el alma poderosa, dulce y vital a la vez, de un grupo que se guía por intrincados y oníricos pasajes instrumentales, resolviendo con poderosa fluidez cada uno de los espacios sónicos del grupo y generando sensaciones de difícil olvido; y Mateo, un resolutivo y concienzudo bajo que recorre los aspectos rítmicos de Atavismo con profesionalidad y sentimiento parejos, sin prisas, metódico, constante, disciplinado.
El resultado es una música fluida, compleja, sensitiva, llena de guiños, seductora, en definitiva, honrada y creíble. Nada de artificios inverosímiles, a no ser por pequeños detalles que embellecen cada uno de los cuatro temas que componen Desintegración, añadidos, sin duda, en un segundo plano para ayudar, desde la postproducción, a dar personalidad a un grupo curtido que toca con la ventaja de conocerse entre sí y, lo más importante, que conoce todo lo que le rodea.
Atavismo sabe pulsar como ninguno lo ha hecho hasta la fecha, gracias a su música y a su lírica, los mecanismos de un oyente ávido de experiencias sonoras inteligentes y satisfactorias; de un oyente harto de productos perecederos expuestos para beneficio particular. Aquí hay alma, hay duende (prohibido confundirlo con tópicos, no estoy hablando de eso). Estoy hablando de magia, de fuerza, de sentido, de sentimiento, de comunicación, de satisfacción por ambas partes… me estoy refiriendo, en definitiva, a Música, con mayúsculas, a Arte contemporáneo hecho gozo y deleite para cualquiera que quiera ser seducido por un ejercicio sincero de una calidad fuera de lo común.
Desde las profundidades de la mente hasta los poros de la piel, Desintegración cumple varios requisitos que lo convierten en un clásico del futuro: sentimiento (no me cansaré de decirlo), honestidad, gusto y amor; amor por el oyente que es, en definitiva, el destinatario impasible del trabajo universal e imperecedero de la mayor promesa, convertida en realidad, del rock progresivo español: Atavismo.
Yo no lo dudaría ni un solo instante. Ponte en contacto y adquiere ya tu disco aquí.