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miércoles, mayo 18, 2016

SONICARTE III LIVE EXPERIENCE O EL DELIRIO POR LA MÚSICA PROGRESIVA



El pasado sábado fue la cita ineludible con la tercera edición, experiencia en directo, del asentado Festival promovido por la asociación turolense Sonicarte, sonidos contemporáneos art rock de Teruel, una iniciativa inusual en este país que, unida a la de los navarros Minnuendo, supone una reunión obligada y programada con periodicidad con el progresivo en este país.
Sonicarte, con poco más de un año de existencia, ya ha programado tres festivales, al margen de otras iniciativas loables, como han sido la proyección Un Viaje de un Prog o la inclusión, dentro de su gira europea, de los franceses experimentales Lizzard como actuación previa al III Sonicarte. Además, ya han pasado por las tablas de ese escenario idílico que es el cine Maravillas, los talentos de Kai Mars, Eric Baule, Glazz y Jorge Salán.
Para este tercer evento, la asociación echó la casa por la ventana y anunció un cartel sumamente apetecible de rock progresivo español con representantes de distintas tendencias. Por un lado estarían los castellonenses Dry River, a los que seguirían Cheeto's Magazine de Barcelona, cerrando unos jovencísimos murciano-madrileños Pervy Perkin. Un trío de espadas, con mayor o menor empaque, pero con una ilusión por su trabajo al cien por cien, tal y como se vería refrendada en el marco de este, ya experimentado, festival.
Tras las innumerables horas de prueba de sonido, todo tenía que salir perfecto, como en realidad sucedió, y con un pequeño retraso en la programación totalmente aceptable y esperable, salieron a darlo todo Dry River, un grupo que se mostró profesional, afable, próximo y con una factura deliciosa. Fueron ellos quienes supieron, y de qué forma, animar al respetable que asistía cómodamente sentado en su butaca, logrando que se levantara y fuera auténtico partícipe de la banda, dando como resultado una perfecta comunión entre música, espectáculo y esa teatralización de su función, apoyado por sus dos animadores, que aún consiguieron ensalzar más, si cabe, la representación con su buen sentido del humor y su buen quehacer a la hora de ser enlaces entre músicos y espectadores. Meted en un frasco a Dream Theater, Deep Purple, Tubes, Queen, Asia o Genesis, agitadlo y tendréis a Dry River en estado puro repasando temas de su último álbum, Quien Tenga que Decir... que Calle para Siempre, con algún aporte de su debut de 2012, El Circo de la Tierra, en una actuación que si tuvo algún pero fue la brevedad de su exposición: una hora escasa. El tiempo manda.
En segundo lugar actuaron una de las revelaciones de 2014, Cheeto's Magazine, de los que, personalmente, espero una continuación cuanto antes de esa maravilla con la que debutaron, Boiling Fowls. El quinteto de Barcelona realizó un concierto con una exposición de cualidades envidiable y con un sentido del humor característico, aunque a veces pueda parecer un tanto histriónico. Su actuación fue perfecta y el nivel instrumental de esta banda está por encima de toda media actual. Impresionantes instrumentistas, cualquiera de ellos, supieron deleitarnos con ese sonido sinfónico que se puede parangonar, sin ningún tipo de complejo, a propuestas americanas que provienen de la mano de Neal Morse y sus Transatlantic, por ejemplo. El transcurso del concierto, pese a esas trazas anárquicas, se sucedió de manera milimétrica, con gran pasión en su desarrollos, cerrando su gloriosa actuación con esa colosal en todos los sentidos suite que es "Nova America". Aplastantes.
Cerraron la noche los más jóvenes, pese a tener publicados ya dos álbumes, Ink (en formato doble) y ToTeM, con su música experimental, excesiva a veces, que es una auténtica mezcla de rock espacial, progresivo clásico y, en muchos momentos, krautrock alocado, con desarrollos especialmente densos que dejan perplejo al oyente. Sonido brutal, rupturas de ritmo por doquier y ganas, muchas ganas. Pervy Perkin van madurando en sus discos, aunque se les ve, y esto es una apreciación puramente personal, demasiado jóvenes en sus directos. Lo cual no es una crítica, ya que añade frescura y desenfreno que, eso sí, necesita irse canalizando con su lógica evolución.
Y así, se terminó esta tercera edición, aunque ya en la mente está la próxima, que llegará con novedades, jugosas novedades, porque estas cabezas pensantes que dan forma a Sonicarte son auténticos enamorados, no ya de un estilo musical, sino de una auténtica declaración: comunicación, el dar el todo por el todo sin esperar nada a cambio, el riesgo de quien hace de su pasión una forma de vida, en definitiva, el amor al Arte por el Arte.
Una experiencia única. Larga vida a Sonicarte.  
FOTOGRAFÍAS DE LOS GRUPOS: JAVIER REMACHA

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