viernes, mayo 06, 2016

ENTREVISTA CON ROBERT SANTAMARÍA DE AMAROK



Con una amplia trayectoria, que se remonta a 1994, con la publicación de Els Nostres Petits Amics, el proyecto de Robert Santamaría, Amarok, cumplió el año pasado su vigésimo primer aniversario publicando lo que hasta la fecha es su octavo álbum en directo, Hayat Yolunda, un álbum que experimenta un acercamiento al rock sinfónico más clásico y que incluyó un CD extra con material inédito y apetecible de la banda. Hayat Yolunda, que recibió buenas críticas por parte de los medios independientes y especializados del rock progresivo (también en estas páginas), se situó entre las producciones más codiciadas de finales de 2015 y principios de 2016.
Esta es la entrevista que, hace unos días, mantuve con el fundador y alma mater de Amarok. Con todos vosotros, Robert Santamaría.

Para comenzar, Robert, ¿cómo te iniciaste en la música? ¿Qué músicos y músicas, si los hubieron, te “animaron” a hacerlo?


Je je... La verdad que de una manera que hoy se consideraría totalmente “friky”. Sucedió que cuando estaba en mis primeros años de secundaria, algunas veces nos reuníamos con algunos compañeros de curso para estudiar, pero lo que hacíamos en realidad era coger latas de galletas, sartenes y todo género de enseres capaces de hacer ruido que teníamos a mano para ponernos a hacer escándalo como locos toda la tarde. Un día apareció una enorme radio de bicicleta que llevaba un terrible pito incorporado, y durante esa sesión me dediqué febrilmente a aporrear el botón y poner la mano en el bafle, generando un cierto efecto de vibrato. Fue tal la emoción que me produjo este acto, que en ese mismo momento decidí que quería ser teclista. Poco después llegarían los teclados de verdad. Y como ya en ese entonces escuchaba progresivo, fue obvia la influencia de los teclistas Tony Banks, Rick Wakeman, nuestro llorado Emerson...

¿Cómo es que te trasladaste a vivir a Barcelona? ¿Supuso algún trauma o fue algo totalmente normal?

Me transladé de Caracas a Sabadell para efectuar estudios de doctorado, y tengo que reconocer que en cierta medida el cambio me resultó un tanto traumático, pero no por nada que tuviera que ver con el entorno en el que llegué y me instalé, sino por la actitud bastante pretenciosa con la que me marché de Venezuela. Por suerte al final resultó ser toda una cura de humildad.

¿Qué música escuchabas cuando eras joven? ¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales?

Sobretodo recuerdo algunos de los discos que escuchaba mi hermana mayor: Beatles, Mercedes Sosa, Elton John, Miriam Makeba, CSNY... Una buena mezcla para la época.

Cierto, pero desde la perspectiva que dan los años, ¿de qué tema te hubiera gustado haber sido el compositor si pudieses elegir?

De muchos, evidentemente. Tal vez el principal sería todo el album The Geese and the Ghost de Anthony Phillips; también los discos de Mark Isham de los años 80 y, por supuesto, de algo como Tubular Bells u Ommadown; y seguramente “The musical box” y bastantes cosas de UK y el Security de Peter Gabriel. Hoy en día me alegraría con componer temas como los que escribe el gran kanunista turco Göksel Baktagir,

Volviendo a los inicios en España, ¿por qué surge Amarok? Me explico, ¿era una necesidad tuya de exteriorizar, musicalmente, tus inquietudes?

Sin duda. Desde principios de los 80 no había vuelto a tocar en ningún grupo y ya llevaba varios años haciendo música para mis propios audiovisuales de naturaleza y divulgación científica. Y cuando escuché músicos como Enya, Mark Isham o Andreas Vollenweider pensé que podía ser una buena idea montar un grupo, cantado pero a la vez con un un fuerte componente de música instrumental, siguiendo un planteamiento más “New Age” (en el mejor sentido de la palabra), que progresivo o popero.

¿Cómo ha sido la aceptación de Amarok por los seguidores del rock progresivo de visión amplia a lo largo de vuestras distintas etapas?

Sin ninguna duda bastante buena en general, y en muchos casos, sobre todo antes de Mujer Luna, incluso sorprendentemente alta, teniendo en cuenta que ni yo mismo consideraba que Amarok era un grupo progresivo en aquel entonces.

¿Habría que diferenciar entre un público español y otro de fuera de España? ¿Cuáles son tus sensaciones después de tantos años de carretera por el mundo?

Creo que el aficionado al rock progresivo suele ser apasionado y emocional, lo cual no quita que, a la vez, sea bien racional y super crítico a la hora de analizar y valorar la música, cosa que para mi es una combinación bastante buena. Y eso lo he visto yo tanto aquí como fuera, con lo cual las diferencias que puedes encontrar son más debidas al carácter y a la idiosincrasia con que la que la gente de diferentes países expresa esa pasión. Eso sí, debo reconocer que sí que me sorprendió gratamente la calidez y la entrega del público norteamericano.

Casi, casi os convertisteis en asiduos de la escena americana con las actuaciones en los Baja Prog. ¿Por qué ese gusto por vosotros en tierras americanas?

Creo que lo que expresaba Amarok en los conciertos y el tipo de personas que éramos conectaba especialmente bien con el público mexicano; ellos eran, y algunos lo siguen siendo todavía, como nuestra media naranja je je je...

Al hilo de lo hablado de los Baja Prog en Mexicali, supongo que tendrás alguna anécdota que contarnos con respecto a tu relación con Alfonso Vidales, que me consta por experiencia personal es una afable persona.

Efectivamente Poncho es una persona afable y tranquila, pero a la vez con una determinación a prueba de bombas. Tenemos muchas anécdotas divertidas, y tal vez la mejor sea  cuando colgó los recortes del períodico de la actuación en el 2003 en los lavabos de un restaurant, y nos hizo ir a todos al baño sin decirnos nada. ¡Menudo desmadre fue eso!

¿Qué pasó exactamente en la transición que hubo, después de un largo silencio, hasta desembocar en unos nuevos Amarok?

Bueno, simplemente cada uno de nosotros fue siguiendo otros caminos musicales y/o personales. Luego que llegó un momento en que pensé que sería una buena idea hacer un nuevo disco, así que me puse a componer y como lo que salió me pareció lo suficientemente digno, había llegado la hora de desempolvar el grupo.

¿Sois conscientes, por lo menos así lo veo yo, que habéis evolucionado hacia posturas más sinfónicas con este nuevo álbum, Hayat Yolanda?

Sin duda, aunque más que una evolución, ha sido clara una voluntad de hacer un determinado tipo de música con un determinado sonido, en este caso un sinfónico más clásico. Creo que la palabra evolución sólo se puede aplicar con rigor al resto de la obra de Amarok, o sea el camino recorrido desde Els Nostres Petits Amics hasta Sol deMedianoche.

Por cierto, ¿por qué esta edición de vuestro último trabajo, bajo Azafrán Media, en doble formato con un CD extra, que no es sino un documento excepcional del grupo?

Bueno, porque ese CD extra, en cierta medida, termina de contar la historia de Amarok entre Sol de Medianoche y su disolución; y no menos importante, aunque un tanto vanidoso, por pegarme el gustazo de editar algunos otros temas que consideraba de interés, aunque no tuvieran una impronta muy amarokiana.

¿Cuál ha sido la aceptación de este vuestro último trabajo?

En general bastante buena a nivel de crítica y lo que hemos logrado acceder de las redes sociales. Eso sí, aún no tenemos una valoración definitiva del espinoso tema de las ventas del disco.

Si hacemos un paréntesis en la historia de Amarok, existe una rica trayectoria personal y musical tuya, con la adquisición y aprendizaje de instrumentos, digamos, exóticos y discos más cercanos al folclore oriental e, incluso, la música infantil. ¿Qué nos puedes contar de todo esto?

La verdad que todo empezó con las ganas de utilizar la mayor cantidad de instrumentos posibles por minuto de música a partir del Gibra’ara, y que se cristalizó poco después a partir de mi primer viaje a Estambúl. Fue una especie de fiebre incontrolable, por decirlo de alguna manera. Y como una una parte de este frenesí incluía la utilización de una buena cantidad de instrumentos turcos y persas, se hizo  evidente el tránsito hacía estas apasionantes músicas. Y lo de los espectáculos infantiles fue una bonita manera de explorar nuevos territorios tremendamente enriquecedores y gratificantes.

Volviendo a Amarok, ¿para cuándo conciertos? ¿Cómo está la escena actual para poder actuar en directo?

La verdad es que este nuevo Amarok fue resucitado sólo para grabar el disco, aunque también con la idea de que si se generaban las condicones adecuadas se podría considerar la posibilidad de actuar en directo. De momento estas condiciones no se han dado, pero nunca se sabe... Por otro lado, veo que la escena del progresivo en directo no parece estar mal, y eso que no estoy  demasiado metido en el tema.

¿Planes futuros, Robert?

De momento me estoy intentando formar, con el mayor rigor del que soy capaz a estas alturas, en el kanun turco. También voy tocando en pequeños locales con los proyectos en los que participo como kanunista y percusionista. Y con Marta estamos reflotando nuestro grupo de músicas mediterráneas Dafnia, eso sí, en pequeño formato. Con eso tengo mi tiempo bastante y satisfactoriamente ocupado. Y debo reconocer que, muy de vez en cuando, pienso en como podría ser un nuevo disco de Amarok, aunque todavía no tengo ninguna idea clara, pero cuando la tenga, quién sabe...

Por último, y como algo obligado en mis entrevistas, di lo que quieras a mis lectores, muchos de los cuales, también me consta, son seguidores de Amarok.

Decirles que espero les haya gustado nuestro nuevo invento en el que, como siempre, hemos dado lo mejor de nosotros mismos e intentado abrir, en alguna medida, nuevos cursos de exploración. Y si además han tenido la paciecia de leerse toda la historia del grupo, que gracias a tí pudimos ir publicando, ¡¡mejor que mejor!! Creo, y ya lo dije anteriormente, que los amantes del progresivo hacen que para nosotros los músicos sea una suerte adicional dedicarse, aunque sea de vez en cuando, a hacer esta música apasionante.