Enric Pascual nos
regala con Tarraco, su primer álbum en
solitario, un trabajo que sabe impregnarse de décadas de exploración musical y
una pasión desbordante por el rock sinfónico. Con una trayectoria que abarca
desde los contundentes comienzos en Harnakis en los años 90 hasta su andadura
en Doctor No y Scaladei, Pascual ha ido forjando un camino sólido dentro del
progresivo nacional. Ahora, en esta obra personalísima, toma las riendas de
todos los instrumentos —batería, teclados, Mellotron y voz— componiendo un
disco que, más que un simple conjunto de canciones, es un viaje íntimo y
conceptual por su propia alma y raíces.
Desde el primer compás de la Tarraco Suite, nos sumergimos en un
universo donde la emoción se desgrana en extensos desarrollos instrumentales.
La batería, ejecutada con una expresividad única, se convierte en el latido de
la narración, mientras que los teclados y el Mellotron despliegan extensas
cortinas ambientales, casi cinematográficas, que envuelven cada pasaje. Pascual
no solo nos transporta a la grandeza de la antigua Tarraco, el sustrato de su
propia existencia vital, sino que nos invita a una exploración íntima del amor
y la identidad, con su propia voz impregnada de melancolía y lirismo. A medida
que avanzamos en los cinco movimientos de la suite, la música se convierte en
una odisea de tensión dramática, romanticismo y épica progresiva, transportándonos
a las gloriosas obras del género de los finales setenta en España con las que
enlaza con similar calidad.
El cierre del álbum, “Algún día
en el Edén”, cuenta con la colaboración especial de Mike Starry, guitarrista de
Omni, cuya presencia añade un matiz final de majestuosidad. Su guitarra, etérea
y evocadora, dialoga con la instrumentación de Pascual en una coda sublime,
donde la tensión narrativa se resuelve en un clímax de enorme belleza. Es en
este punto donde yo creo que la obra alcanza su cénit, consolidando a Tarraco como un referente del rock
sinfónico contemporáneo en España, un disco que se desarrolla con la ambición
de una banda sonora y la profundidad de una gran novela musical.
No queda más que rendirse ante la sensibilidad y la maestría de Enric Pascual. Tarraco no es sólo un álbum, sino un testimonio de madurez creativa, una obra de Arte que mira al pasado con respeto y al futuro con audacia. Es la confirmación de que el rock sinfónico español aún tiene grandes historias por contar, y que Pascual, con su talento inagotable, es uno de sus mejores narradores.
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