miércoles, enero 28, 2026

DUNE: LE CHIEN DES DUNES (1980)

Le Chien des Dunes es un disco grabado y editado en Francia por Dune, un grupo prácticamente invisible fuera de los circuitos locales y de los archivos más pacientes del rock francés. Publicado de manera discreta y sin respaldo industrial, el álbum responde a ese contexto tan habitual en la Europa de finales de los 70 y primeros 80: músicos con formación, ideas y ambición suficiente para ir más allá de la canción estándar, pero sin apoyo para sostener una carrera larga. No hay aquí cálculo ni mercado; hay necesidad de dejar constancia, de fijar en soporte una música que nacía de las entrañas y que, de no haberse grabado, se habría perdido por desgracia.

Musicalmente el disco se mueve entre el folk rock y una querencia clara por lo progresivo y lo psicodélico, con guitarras y más que excelentes arreglos a los teclados intentando salirse del molde amable del folk tradicional francés. A ratos se declara firmemente esa curiosidad progresiva tan europea de los setenta, esa búsqueda de equilibrio entre melodía y desarrollo, entre estructura y viaje, aunque no defina su resultado final como rock progesivo. No es un disco redondo ni especialmente brillante, pero respira honestidad y suena a grupo encerrado en un estudio modesto, probando cosas, equivocándose y volviendo a intentarlo sin miedo a que aquello no encaje en ninguna etiqueta clara.

Y ahí está tanto su gracia como su límite. Le Chien des Dunes funciona tan bien como intento que como resultado cerrado. Las maravillosas voces y las composiciones transmiten esa sensación de libertad contractual, sin preocuparse demasiado por dónde caerán cuando alguien las escuche años después. El problema es que, en muchos momentos, el disco se queda en una tierra de nadie: no termina de ser progresivo ni tampoco se instala del todo en la psicodelia. Se intuye un aura más grande detrás, pero no acaba de materializarse.

Se podría decir, con toda seguridad, que es de esos discos que no reclaman atención, pero la devuelven con intereses cuando alguien se toma la molestia de escucharlos. Su sitio está entre los que investigan y se deleitan, en las conversaciones de quienes rebuscan en el rock francés más allá de los nombres de siempre. Le Chien des Dunes tiene sentido como testimonio, como prueba de que el rock también se construyó lejos de las revistas, las modas y los focos, por gente que grababa porque necesitaba mostrar su belleza artística. No todo fueron los grandes tótems; también hubo grupos que intentaban cruzar las sombras de los umbrales como Dune, dejando un rastro hermoso antes de que el viento se lo llevase.

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