domingo, agosto 16, 2026

THE FOXHOLES Y WHAT THE FOX! (2026): VEINTE AÑOS DE BÚSQUEDA RESUMIDOS EN UN VINILO IMPRESCINDIBLE

Existen discos recopilatorios concebidos para celebrar aniversarios, satisfacer al mercado o reunir las canciones más populares de una banda. Y existen otros, mucho menos frecuentes, que terminan adquiriendo una dimensión completamente distinta. What The Fox!, publicado el 6 de julio de 2026 para conmemorar los veinte años de The Foxholes, pertenece claramente a esta segunda categoría. 

Sería fácil definirlo como el primer vinilo de la formación barcelonesa. También como una selección de diez canciones que recorren dos décadas de trayectoria. Ambas afirmaciones son ciertas, pero insuficientes. Porque What The Fox! no se limita a recopilar material anterior: reinterpreta toda una carrera desde el presente, convirtiéndose en la obra que mejor explica quiénes son hoy The Foxholes.

Y esa es precisamente su mayor virtud.

Desde su nacimiento en Barcelona en 2006, el proyecto impulsado por Jonah A. Luke nunca ha transitado el camino más sencillo. Mientras buena parte del rock progresivo contemporáneo ha buscado refugio en la tradición, The Foxholes han preferido construir un lenguaje propio, alimentándose del rock alternativo, el hard rock, la psicodelia, la electrónica, el art rock e incluso del post-rock, sin renunciar nunca a una evidente sensibilidad progresiva. Su evolución nunca ha sido lineal, sino orgánica. Cada disco ha supuesto un paso adelante, una nueva pregunta más que una respuesta definitiva.

Jonah y Txosse, 2015 (foto: Moi Canon)
Jonah y Txosse 2015
(foto:Moi Canon)
Con una discografía extensa y sorprendentemente coherente, la banda llega ahora a su vigésimo aniversario con una decisión tan sencilla como inteligente: no ordenar cronológicamente su historia, sino reconstruirla desde la experiencia adquirida durante todos estos años.

La clave aparece casi escondida en los créditos del álbum. Todas las canciones han sido grabadas, mezcladas y masterizadas entre 2015 y 2024 por Txosse Ruiz en Wheel Sound Studio. Sin embargo, las composiciones proceden de momentos muy diferentes de la trayectoria del grupo. Algunas nacieron en los primeros años, otras pertenecen a discos de madurez y varias fueron publicadas recientemente. Lo verdaderamente interesante es que aquí dejan de pertenecer a épocas distintas para integrarse bajo una única identidad sonora. No estamos escuchando viejas grabaciones ordenadas en un mismo soporte. Estamos escuchando a The Foxholes de 2026 dialogando con The Foxholes  que crecieron de 2009 a 2024.

Y este es el matiz que cambia completamente la naturaleza del disco. En lugar de presentar una retrospectiva, What The Fox! propone una reinterpretación. Canciones nacidas en contextos muy diferentes adquieren una nueva vida gracias a una producción homogénea, una banda plenamente consolidada y una secuenciación que las convierte en un único discurso musical.

La apertura con "El Propi Misteri", presentada aquí en una edición especialmente adaptada para el formato LP, funciona como una declaración de principios. Procedente de Flora i Fauna (2024), reúne muchas de las virtudes que han definido la última etapa del grupo: guitarras expresivas, una producción cristalina, cambios armónicos discretos y una escritura que consigue sonar sofisticada sin perder cercanía. Es un comienzo luminoso, invitando al oyente a entrar en un paisaje sonoro donde cada detalle parece cuidadosamente colocado.

A continuación aparecen "Invader Proxy" y "Tiny Speck", ambas rescatadas de Un Mal Menor (2016). Son dos composiciones que representan un momento decisivo en la evolución de la banda. Aquí todavía encontramos a Vicenç Molina tras la batería y un sonido que empieza a desprenderse de las capas experimentales de los primeros años para abrazar un lenguaje más directo, donde el rock alternativo dialoga constantemente con la sensibilidad progresiva. Son canciones compactas, de gran eficacia narrativa, que demuestran que la complejidad no depende de la duración ni del número de cambios de compás. 

Uno de los grandes aciertos del recopilatorio es la inclusión de "Cruzada" en su edición para sencillo. La pieza resume la faceta más enérgica de The Foxholes. Bajo un riff contundente aparecen sintetizadores, texturas electrónicas aportadas por Maese 1001 y una estructura que nunca termina de acomodarse en el terreno del rock convencional. Es una de esas composiciones que sintetizan perfectamente la personalidad híbrida del grupo.

La cara A concluye con "La Sed Que Yo Tengo", probablemente una de las canciones más representativas de bRutaL (2011). Aquí el grupo demuestra que también sabe construir relatos musicales de largo recorrido. La tensión se desarrolla lentamente, las guitarras respiran, la dinámica crece de forma orgánica y el desenlace deja esa agradable sensación de haber recorrido un pequeño viaje. Como cierre de la primera cara resulta prácticamente perfecto: invita a levantarse, dar la vuelta al disco y seguir escuchando.

La segunda mitad comienza con "De tus manos", el corte representante de Radio Cincinnati (2015). Más allá de su calidad musical, posee un importante valor histórico. Fue uno de los trabajos realizados junto a Txosse Ruiz en Wheel Sound Studio y marcó el inicio de una colaboración que terminaría definiendo el sonido de la banda durante la siguiente década. Sin esta canción, el relato que propone el vinilo habría perdido una pieza esencial. 


La presencia de "La Ciencia de la confusión", procedente de Sci-Fox (2017), evidencia hasta qué punto ese álbum representa la culminación artística de The Foxholes. Es una composición llena de matices, con una arquitectura interna muy elaborada y una riqueza armónica que nunca cae en el exceso. La participación vocal adicional del propio Txosse Ruiz aporta una profundidad casi coral que engrandece aún más el conjunto.

El ambiente cambia con "Mephistopheles", otra de las grandes composiciones de Sci-Fox. Oscura, intensa y atmosférica, introduce el momento de mayor densidad emocional del recorrido. Sus guitarras pesadas conviven con sintetizadores discretos y una interpretación vocal contenida que evita cualquier tentación teatral. Es una canción que demuestra cómo la banda ha aprendido a sugerir más que a mostrar.

El penúltimo corte, "Tierra ni hogar", testifica la gran obra Sci-Fox, el disco más representado en este vinilo, para ofrecer uno de los momentos más emotivos del álbum. Hay algo profundamente cinematográfico en su desarrollo. Más que apoyarse en riffs memorables, construye imágenes, paisajes y emociones. Es una composición donde el espacio entre las notas resulta casi tan importante como las propias notas.

Jonah, 2026 (foto: Almudena C.)
Jonah 2026 (foto: Almudena C.)

Y entonces llega el final con "Cada miércoles", original de com o doin fier no (2010) y reelaborada como bonus en Sci-Fox. La elección de este tema para cerrar el primer vinilo de la historia del grupo resulta especialmente significativa. No es la pieza más larga, ni la más compleja, ni la más espectacular. Es, probablemente, la que se convierte en la más humana. Su carácter melódico y su calidez dejan al oyente con una sensación de continuidad, como si la historia no terminara aquí, sino que simplemente invitara a seguir explorando el resto de la discografía.

Pero quizá el mayor logro del vinilo sea precisamente aquello que no se percibe a primera vista. Resulta difícil identificar qué canciones fueron concebidas hace quince años y cuáles pertenecen a la etapa más reciente. La producción no uniformiza artificialmente el repertorio; simplemente revela que siempre existió un hilo conductor bajo las diferentes capas estilísticas que la banda fue explorando con el paso del tiempo. Escuchadas hoy, aquellas primeras intuiciones creativas encuentran continuidad natural en las composiciones más maduras. Todo parece formar parte de un mismo viaje.

Eso habla muy bien de la evolución del grupo. También de la enorme labor realizada por Txosse Ruiz durante la última década. Su producción consigue que el catálogo entero respire con una personalidad común sin borrar la identidad particular de cada canción. El resultado no suena a restauración, sino a consolidación. Todo ello apoyado fírme y artísticamente por una portada vibrante y caleidoscópica, obra de Tim Marsh, donde la explosión de formas geométricas y colores eléctricos transmite energía, movimiento y una personalidad arrolladora, cuyo atractivo nace del contraste entre el fondo oscuro y gráfico y ese estallido cromático central, como una vanguardia pictórica pasada por el filtro del pop y la música contemporánea.

Otro de los grandes aciertos reside en la secuencia elegida para el formato vinilo. No hay sensación de acumulación ni de simple enumeración de temas destacados. La escucha avanza con una fluidez admirable, alternando momentos de mayor intensidad con otros más introspectivos, equilibrando la duración de las composiciones y respetando el lenguaje propio del LP como obra completa. En una época dominada por las listas de reproducción, The Foxholes reivindican el valor de escuchar un disco de principio a fin. Y funciona. Porque, lejos de parecer un álbum construido con materiales dispersos, What The Fox! transmite la sensación de haber sido concebido exactamente así desde el principio. Eso solo ocurre cuando una banda posee una identidad muy definida.

Escuchando este trabajo resulta inevitable regresar física y mentalmente a los primeros discos del grupo. No para compararlos, sino para comprobar cómo muchas de las ideas que entonces aparecían de forma embrionaria terminan floreciendo aquí con absoluta naturalidad. El rock alternativo, las estructuras progresivas, el gusto por la melodía, los cambios dinámicos o el equilibrio entre fuerza y sensibilidad nunca fueron elementos aislados. Siempre estuvieron presentes. Lo que ha cambiado es la manera de desarrollarlos.

Por eso este disco tiene un valor que trasciende al propio aniversario. Más que resumir veinte años de carrera, los explica. Más que seleccionar canciones, construye un relato. Más que mirar hacia atrás, ilumina retrospectivamente toda la obra de The Foxholes. Y ese es un logro extraordinariamente difícil de alcanzar.

The Foxholes 2026 (foto: V. Molina)
The Foxholes 2026 (foto: V. Molina)

Al finalizar la última nota de "Cada miércoles" queda la sensación de haber escuchado algo mucho más importante que un recopilatorio. Se percibe la historia de una banda que nunca ha dejado de evolucionar, pero que tampoco ha perdido jamás el hilo que unía sus primeras composiciones con las más recientes. Un grupo que ha sabido crecer sin renunciar a sí mismo. Quizá por eso What The Fox! posee una cualidad que muy pocos discos consiguen. No ofrece todas sus respuestas en la primera escucha. Al contrario. Con cada nueva vuelta aparecen conexiones que antes pasaban desapercibidas, pequeños detalles de producción, líneas instrumentales, relaciones entre canciones separadas por años de distancia y una coherencia interna que solo se revela plenamente con el tiempo. Es uno de esos discos que parecen mejorar a medida que el oyente también aprende a escucharlos.

Y esa es, probablemente, la mayor victoria de The Foxholes. Porque cuando un recopilatorio consigue dejar de comportarse como un recopilatorio para convertirse en una obra con personalidad propia, deja de ser una celebración del pasado para transformarse en una declaración de principios. What The Fox! no cierra veinte años de historia, sino que los pone en perspectiva. Y lo hace con una elegancia, una honestidad artística y una madurez compositiva que convierten este primer vinilo en una referencia imprescindible dentro de la discografía de The Foxholes. Un álbum que no solo celebra el camino recorrido, sino que invita a volver a recorrerlo desde el principio. Y, como ocurre con las obras verdaderamente perdurables, cada nueva escucha no hace sino confirmar la sensación inicial: estamos ante un disco magnífico, de esos que crecen con el tiempo hasta convertirse, silenciosamente, en una pequeña maravilla.

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