lunes, mayo 25, 2015

EL CÍRCULO DE WILLIS: RETALES



EL CÍRCULO DE WILLIS: RETALES (2015, AUTOPRODUCIDO)

Temas:
  1. Puerta 186 18:51
  2. El hombre entre la multitud 6:08
  3. Fractura 2:39
  4. Nube 9 8:02
Formación:
Iván Pozuelo del Castillo: batería y percusiones
Tomás Fernández Girón: bajo y sintetizadores
Sergio Segovia Hoya: guitarra, piano y Hammond
Gonzalo Solas Fernández: saxo tenor, flauta travesera y ewi
Colaboradores:
Álvaro Espinosa: guitarras en 2, 3 y 4

10/10

Después de 3 años de espera, y tras aquel maravilloso Fábulas, presentado en una edición esmerada, casera y de súper lujo, algo al alcance de pocos , y menos de procedencia española, todo hay que decirlo, uno no sabía a ciencia cierta si los Willis, como popularmente se les conoce en el mundo progresivo, y no tan progresivo, iban a saber afrontar el futuro tras haber dejado el listón a una altura considerable… o bien iban a tomarse unas vacaciones muchísimo más largas que las que, en realidad, se han tomado.
Pero lo cierto es que el cuarteto que conforma El Círculo de Willis vuelve con más fuerza que nunca para acallar muchas opiniones, algunas de ellas muy ladinas, así es este mundillo, que afirmaban su disolución y su, digamos, relajación a la hora de proseguir con una carrera musical, hasta la fecha envidiable. Y lo hacen mucho más asentados, más coherentes si cabe y, aunque la fusión de espiral sonora, sigue siendo el común denominador de este admirable grupo madrileño, el grupo desgrana una profesionalidad y una madurez dignas de elogio.
Y lo hace a la antigua usanza, con una cara conformada por una extensa suite y otra con temas menos largos y distinta producción, pese a estar editado en formato digital en soporte CD. Y es que el espíritu inquieto del grupo nos regala un producto sorprendente para que lo paladeemos gustosamente desde el principio y lo saboreemos lentamente para extraerle todas las esencias que conforman, lo digo de una vez, esta ab-so-lu-ta obra maestra de rock progresivo hecho en España y con proyección totalmente mundial.
El primero de los temas, como digo, es una descarada suite de casi veinte minutos, grabada en directo en estudio, en la que sobre una base preparada el grupo va desgranando todo su buen hacer para ofrecernos un exquisito trabajo de experimentación progresiva con intrincados pasajes, todo instrumental como el resto del disco, perfecta síncopa entre los músicos, hermosos arreglos y complejos desarrollos para conformar un himno progresivo de altísima calidad. Si El Círculo de Willis hubiesen aparecido cuarenta años antes, estaríamos ahora hablando de una obra esencial del progresivo patrio y también del internacional.
En la, digamos, segunda cara aparece una producción totalmente distinta, aunque no relaja un ápice su calidad, y es que se nota la mano de Álvaro Espinosa (de fama Pink Tones), no por colaborar con sus guitarras, que también ayudan al producto final, sino por su magnífica y pulcra producción, que hace del sonido Willis un sonido cálido, accesible y límpido, en el que se puede saborear cada uno de los segundos que se desprende de su escucha.
Después de casi 15 años en la escena underground, tal y como ellos mismos afirman, los Willis se destapan con un disco imprescindible no por su sonido, aunque es esencial, sino por sus ganas, su corazón y su honestidad de planteamientos. Honestidad que hace que nos enfrentemos a un disco de factura clásica y que debería estar en el Olimpo de las obras de Arte hasta el fin de la Eternidad… casi nada.
Recomiendo este disco a los amantes del rock progresivo de sabor añejo, a aquellos que disfruten del Canterbury, de la música improvisada, del experimental floydiano, de lo puramente roquero y de la psicodelia espacial. La espiral sonora ha funcionado de nuevo y de qué manera, hermanos. Enhorabuena a los músicos y enhorabuena a quienes tengan una copia de esta joya plateada en su haber… gran elección.