martes, mayo 19, 2015

NUEVOS HIJOS DEL AGOBIO. URIA: URIA



URIA: URIA (2015, AUTOPRODUCIDO)

Procedencia: Madrid
Estilo: experimental, electrónica, psicodelia, progresivo
Fecha de publicación: 1 de abril de 2015

Temas:
  1. El viaje imaginario 13:33
  2. Ellos viven, nosotros dormimos 9:06
  3. Nerlandés y ya van tres 8:14
  4. El Mundo al revés 9:51
Músicos:
Adrián Uría: música (sintetizador, programas de sintetizador y bajo), grabación, fotografía y diseño gráfico

Debut instrumental del madrileño Adrián Uría, conocido como Uria, músico reconocido por su participación en distintos proyectos como por ejemplo los experimentales y psicodélicos Psicomorfis Xperience (del cual es bajista y teclista), grupo al que también pertenece el multiinstrumentista Jovis Fernández de la Cruz, que publicó, como Iovis, el fabuloso artefacto prog-folk psicodélico Planeta Despertar en 2014 y en el que Adrián, Adri para los amigos, también participó.
Pues bien, tocaba lanzarse en solitario y el primer ejercicio de Uria es esta soberbia demo (maqueta para los que ya tenemos cierta edad), que el propio músico tilda como un ejercicio contra la ansiedad del hombre del siglo XXI como avisaron, hace ya cuatro décadas, King Crimson.
Pero la música de Uria no hace referencia a estos pioneros británicos del rock progresivo, sino que este primer ejercicio es un auténtico viaje onírico basado en largas estructuras planeantes que, si bien hacen referencia a un estado emocional onírico, léase psicodelia, no desdeña posturas cercanas al rock progresivo de los setenta, con un altísimo grado experimental, en el que sonidos de sintetizadores y melotrones, junto a extendidos e hipnóticos desarrollos sutilmente secuenciados, nos desgranan un maravilloso mundo sonoro lleno de matices y de trayectos que llevan siempre a buen puerto, gracias a una inteligente y decidida ejecución, casi improvisada, de una serie de temas que juegan con aspectos musicales de distinta índole para dar como resultado esta pequeña obra maestra de debut.
El resultado puede parecer casi cinematográfico, pero no únicamente por esa referencia a la película de John Carpenter They Live (traducido en España como Están Vivos, 1988), sino por todo ese entramado de arreglos musicales que Adrián va incorporando a una delicada melodía para ir enriqueciendo progresivamente, en una especie de magnífico y elaborado in crescendo, cada uno de los temas que se incluyen en su primer trabajo en solitario. El resultado es casi de banda sonora, buceando entre lo descriptivo (rock progresivo) y lo puramente ambiental (psicodelia electrónica) que recuerda, no siempre, a aquellos ejercicios de los excelsos Goblin y sus entramados que oscilaban entre lo experimental y lo puramente sinfónico.
Soberbios recorridos a los etéreos sintetizadores, sutiles pulsos al bajo, flashbacks en cada segundo de escucha, profundidad en el mensaje, honestidad en los planteamientos, delicadeza sonora, ciencia ficción emocionante, música con imágenes, en definitiva, conforman este grandísimo viaje que ha organizado el bueno de Adrián, un músico completo, emotivo y altamente comunicativo al que le auguro un grandísimo futuro, aunque sea fuera de este país, del que ha tenido que marchar, buscando lo universal y huyendo de lo premeditadamente incierto y vacío de contenidos.
Lo que sí puedo asegurar es que por menos dinero de lo que cuesta una entrada de cine puedes disfrutar de una obra de arte que degustarás cuando quieras. Sólo tienes que lanzarte al espacio… o ponerte en contacto con Adrián y él mismo, gustoso, te embarcará en esa maravillosa nave que es Uria. Buen viaje.