lunes, febrero 16, 2015

GREG LAKE RECORDANDO AQUELLOS PRIMEROS KING CRIMSON



En febrero de 1970, King Crimson alcanzó la mejor posición que un álbum suyo haya podido lograr en las listas de éxitos y ventas. Evidentemente, correspondió a su primer trabajo, que alcanzó el puesto número 28 (hablo de las listas británicas) y supuso una nueva visión del rock hasta entonces.
El cofundador, Greg Lake, ha dicho en una entrevista para el medio Something Else!, al respecto que: “En King Crimson no había nada de blues. No había ninguna influencia que proviniera de América. Mientras que en todas las otras bandas de la época podías ver que sí tenían esas influencias. Éramos muy europeos y peculiares.”
In the Court of the Crimson King incluía el único tema que alcanzó puestos en las listas, “The court of the Crimson King”, un ejercicio de mellotrón de puro rock progresivo, como se denominó más tarde, o de art rock, como prefiráis. Fue el punto culminante de un álbum de cinco temas compuesto por Robert Fripp, Michael Giles, Greg Lake e Ian McDonald que buceaba entre la música clásica, el jazz y las influencias europeas, aunque entonces se le presuponía como un disco de rock post psicodélico. Las eternas etiquetas.
Lo más interesante de aquel nuevo grupo fue el modo en que se reunieron distintos músicos de variados orígenes musicales, que dieron luz a un trabajo producto de la unión de sus fuerzas: “Se aferraba al rock’n’roll, por decirlo de algún modo, pero, en realidad, mientras yo crecí en un ambiente de rock’n’roll, Robert e Ian y Michael no lo hicieron en absoluto. Así que cuando nos unimos fui yo quien, en verdad, cambió al grupo. Antes, se les llamó Giles Giles and Fripp. Tú no quieres escuchar ese disco, sinceramente. Es ofensivo. ¡Realmente lo es! Compusieron canciones humorísticas sobre gente parapléjica. ¡Era horrible! Era una especie de grupo de humor, una banda de comedia musical de alta calidad. E iban a ser despedidos del sello discográfico. Ahí es cuando yo entré en escena y lo cambié todo. Eran, eso sí, unos grandísimos músicos. Se adaptaron y nos convertimos en una banda de rock.”
Aunque en King Crimson sólo estuvieron juntos menos de un año, Lake y Fripp eran viejos conocidos y proporcionaron una simbiosis musical intensa que sirvió para la fundación de la banda. Eso es, según palabras de Lake, lo único que hizo a esta primera formación del grupo algo tan especial: “Yo podía tocar todo lo que él tocara. Ambos sabíamos de dónde venía todo. Otro de los componentes, el saxofonista y multiinstrumentista Ian McDonald, nunca había estado en un grupo de rock. Provenía de la sección de metales de una banda militar. Era un excelente músico, por supuesto, pero no tenía, en absoluto, ninguna experiencia real con el rock’n’roll. Lo que tenía era un profundo conocimiento musical, un gran sentido de la música orquestal. Finalmente estaba Michael Giles, el batería, que era simplemente un extraordinario ser humano. Cuando conoces a Michael es como si volvieras a 1910 o 1920. Es así en verdad. Todo en él es de época. Es como un personaje de Gatsby, un hombre muy dulce… Todas estas cosas son lo que construyeron definitivamente la banda. Quizá ahora puedas entender porqué la música es como es. Esa es la razón por la que todo estaba tan fuertemente construido, pero por lo que era, también, tan inusual.”
De todos modos, como muchos de vosotros ya sabéis, esta formación no duraría mucho. Michael Giles e Ian McDonald se fueron a los pocos meses de publicarse el disco, aunque Giles si estuvo en el siguiente, In the Wake of Poseidon. Greg Lake se marchó tras el proyecto de 1970 para cofundar Emerson, Lake & Palmer, y Robert Fripp todavía dirige King Crimson, en mil y una reediciones, desde entonces.