lunes, marzo 10, 2014

BAULUNA: LUNACY



BAULUNA: LUNACY (2014, AUTOEDITADO)

  1. Entrance
  2. Satellite’s eye
  3. Blindhug
  4. Spring melt
  5. Rebirth
  6. Rite
  7. Absence
  8. Reverie
  9. Traces
  10. Prints
  11. Restless
  12. Litany 
Eric Baule: guitarra acústica de seis cuerdas y eléctrica, teclados, bajo, percusión y voz
Joaquín Luna: guitarras acústicas de seis y doce cuerdas, guitarra eléctrica, teclados, voz y efectos.

10/10

Los catalantes publicaron su segundo trabajo la semana pasada, un trabajo que muestra su continuidad con su primer esfuerzo, editado, también de forma independiente, en enero del año pasado y que llevaba el título de Healand. En aquella ocasión, los teclados corrieron a cargo de Isam Alegre, pero para este segundo, Baule y Luna, han optado por hacerse cargo de todo el instrumental.
En este disco, el dúo da continuidad a una premisa que nació con el objetivo, según puedo deducir, de mostrar una música llena de paisajes sonoros, experimental e instrumental, con un poderoso trasfondo dedicatorio a aquellas exquisiteces progresivas y cósmicas de los años setenta, desde un punto de vista actual y renovado. Y lo siguen logrando con rotundidad, con una exposición fluida, inteligente, llena de matices y melodías escalofriantes alimentadas desde el mundo de sensaciones que los versados y espirituales arreglos y composición de Bauluna exponen, cálidamente y honradamente, a un oyente ávido de experiencias sonoras de auténtica calidad. Y como si de un síndrome de Stendhal se tratase, todo aquel que se enfrenta a un trabajo de Bauluna queda subyugado por la poderosa influencia que su música transmite directamente a los sentidos efímeros e individuales del ser humano.
Superado el carácter técnico de las composiciones, en las que los dos músicos se manejan como pez en el agua, el ejercicio verdaderamente difícil de un músico, sea quien sea, es tener la capacidad de transmisión con la obra que se presenta. Pues bien, Bauluna, como digo, y al margen de su formación técnica y académica, se presentan ante nuestros sentidos, insisto, como artesanos y profundos trabajadores que exploran el Arte, con mayúsculas, para ofrecernos, más bien regalarnos, una de las propuestas de mayor calidad y calidez de los últimos tiempos, personificada en este Lunacy, un disco de ejercicios sonoros de dimensiones catedralicias, convirtiéndose en el sólido pilar de un género progresivo de tintes ensoñadores.
El grupo, honesto con su trabajo, se empeña, de modo laborioso, en mostrarnos auténticas obras maestras. Más aún, lo consigue gracias a un minucioso trabajo en los arreglos y en una exposición pulcra y sumamente sentida, dando como resultado un generoso y auténtico gozo para los sentidos, no me cansaré de repetirlo. Como tampoco me cansaré de afirmar, desde esta humilde posición mía, que, posiblemente, estemos ante uno de los trabajos más importantes, por su resultado final, de las últimas décadas, no sólo en este nuestro país, sino en la anchura del mundo entero.
Lunacy es un paisaje sonoro sin fronteras, atemporal y épico, en el sentido literal del término: música hecha poesía, epopeya sonora, cuyo resultado final, en lo que interviene todo aquello que se antoja sobrenatural o maravilloso, se convierte en inolvidable. Lunacy es el glorioso e imborrable producto de la esencia hecha universal. Imprescindible.