lunes, octubre 14, 2013

EL NUEVO PROGRESIVO DEL FUTURO. SHINEBACK: RISE UP FORGOTTEN, RETURN DESTROYED



SHINEBACK: RISE UP FORGOTTEN, RETURN DESTROYED

País: Reino Unido
Género: pop, electrónica, rock progresivo
Sello discográfico: Bad Elephant Music
Fecha de publicación: 1 de julio de 2013

Temas:
  1. May you live in interesting times (blog 1)
  2. Is this the dream?
  3. Under my feet (blog 2)
  4. Bedlam days
  5. Faultlines
  6. Drawn outside (blog 3)
  7. Here come the envoys
  8. Crush culture
  9. The clock of the long now
  10. Fears aren’t toys
  11. I called him in vain (blog 4)
  12. Passengers
  13. Xo va yu
  14. The saint of doors
  15. Rise up forgotten, return destroyed
  16. As the rain (blog 5)
  17. One last perfect day
  18. Myowndrealand (final blog)
Formación:
Simon godfrey (Tinyfish): voz, todos instrumentos
Músicos colaboradores:
Matt Stevens (Fierce and the Dead): guitarras, efectos
Andy Ditchfield (DeeExpus): guitarras
Henry Rogers (DeeExpus, Touchstone, Final Conflict, Nerve Toy Trio): batería
Dec Burke (Frost*, Alpha Flood, Darwin’s Radio): guitarras
Hywel Bennet (The Dec Burke Band): guitarras
Paul Worwood (Tinyfish): voz
Danny Claire (Ion Blue, Michael Angelo): voz
Tamara Tanche: percusión

Shineback, o el proyecto en solitario de Simon Godfrey de Tinyfish, muestra un interesante trabajo en el que se fusionan la música pop, la electrónica y el rock progresivo a partes iguales. Este debut en solitario de Godfrey se nos presenta como un trabajo conceptual que relata un viaje fantástico al mundo de los sueños para encontrar las oscuras revelaciones enterradas en la memoria de su protagonista, Dora.
Estamos ante un disco de difícil ejecución, muy complejo en arreglos, con una ejecución brillante llena de texturas musicales de amplio rango, en las que tanto las voces, con sus buenas armonías, como los instrumentos que intercalan movimientos progresivos y electrónicos, provocan que haya que mantener un gran cuidado en su escucha para no perder de vista el concepto musical y lírico, que no es sino una mera excusa de Simon para imponer toda su energía y conocimientos musicales de distinto orden, con el objetivo de crear un ambiente tenso, emocionalmente, pero subyugante, musicalmente hablando.
No nos encontramos ante un trabajo fácil de digerir, puesto que, tanto la experimentación como el conocimiento del artista, sirve de hilo conductor de una música muy compleja, con sonidos y matices personales, engarzados con un rock progresivo complejo, fresco y de arduo y comprometido trabajo. Los temas fluyen continuamente como una bomba de relojería y no hay ningún tipo de descanso para el oyente, pues pasamos de momentos delicados y melódicos a arrebatos laberínticos dentro de un caos elaborado de forma muy deliberada y cuidada, para crear una sensación que se intenta describir en el concepto narrativo.
No importa en ningún momento si lo que se plasma es jazz, prog, metal o electrónica... lo verdaderamente interesante de este disco es que está construido desde la música para la música. No importa la técnica, sino lo natural y, más concretamente, lo primordial. Es un difícil ejercicio psicológico desde un punto de vista musical, dando lugar a una pieza audaz en la que el artista asume todo tipo de riesgos. Lo cual es de agradecer, porque abre los horizontes de un género gratificante con las estructuras y la concepción como un todo. Fue algo parecido a lo que sucedió con Pink Floyd cuando compusieron The Wall: el concepto permitió la inclusión de elementos foráneos a un género consolidado, expandiendo así sus características.
Buen trabajo no apto para aquellos que no se implican ni arriesgan. Para mí, todo un acierto.